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Por qué las buenas inversiones pueden convertirse en malas decisiones sin un plan

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En el artículo “Del ahorro a la independencia financiera” explicamos que el patrimonio comienza a trabajar para una persona cuando cada parte del capital cumple una función determinada. Una reserva atiende contingencias, los activos de apreciación contribuyen a construir capital y las inversiones de renta generan flujos que pueden consumirse o reinvertirse. Sin embargo, incluso una inversión financieramente sólida puede convertirse en una mala decisión cuando no responde a una meta concreta. Un activo puede contar con buenos fundamentos y resultados históricos, pero resultar inconveniente para quien necesita recuperar el dinero en seis meses, no puede asumir fluctuaciones importantes o ya mantiene demasiado patrimonio expuesto al mismo sector.

La mayoría de los errores patrimoniales no se produce necesariamente por falta de oportunidades, sino por tomar decisiones aisladas, emocionales y desconectadas de un objetivo. El problema no siempre está en la inversión elegida; muchas veces se encuentra en la ausencia de un plan que explique por qué se adquirió, qué función debe cumplir y durante cuánto tiempo debería mantenerse.


Una inversión no es buena en términos absolutos

  • Su plazo no coincide con el momento en que se necesitará el dinero.
  • Su riesgo excede la capacidad real del inversionista para asumir pérdidas.
  • No ofrece la liquidez requerida.
  • Concentra riesgos que ya existen en otras partes del patrimonio.
  • Genera rentas cuando la prioridad debería ser acumular.
  • Busca apreciación cuando la persona necesita flujos periódicos.
  • Fue adquirida por su rentabilidad reciente y no por la función que debe cumplir.


Evaluar una inversión de manera aislada es como evaluar una pieza sin observar el mecanismo al que pertenece.

Puede ser una excelente pieza y, aun así, no servir para el sistema que se intenta construir.


Invertir por oportunidades puede fragmentar el patrimonio


La empresa puede ser una buena inversión, pero la concentración representa una mala decisión patrimonial.


Las emociones alteran las decisiones


De perseguir rentabilidad a financiar objetivos


Del portafolio de oportunidades a una arquitectura patrimonial


Primer paso: definir necesidades y horizontes


Segundo paso: clasificar los activos por su función


Tercer paso: detectar concentraciones, vacíos y descalces


Cuarto paso: asignar el capital y revisar la arquitectura


Una disciplina para tomar mejores decisiones

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