La tercera certificación de Machu Picchu como destino turístico carbono neutral no solo reconoce el compromiso ambiental del Perú; es una muestra tangible de cómo la sostenibilidad puede integrarse en la economía real.
Alcanzar ese logro requiere más que medir o reducir emisiones: exige compensarlas con proyectos de alta integridad climática, capaces de generar beneficios medibles para las comunidades y el planeta. Además, ello no se explica solo por voluntad institucional, sino también por la existencia de un ecosistema de inversión sostenible que canaliza capital hacia soluciones basadas en la naturaleza.
BAM en el corazón del ecosistema sostenible
En el corazón de ese ecosistema está Bosques Amazónicos (BAM), la empresa peruana que convirtió la conservación amazónica en un activo financiero de impacto global y que, además, integra el portafolio de inversiones de Andean Crown.
En Madre de Dios, BAM gestiona el mayor proyecto de conservación de bosques de castaña del mundo, con más de 600,000 hectáreas protegidas, involucra a 800 familias socias y preserva más de 1,000 especies en una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta.

“La compensación de emisiones a través de proyectos amazónicos no es un gesto simbólico. Es una decisión técnica y ética: los bosques tropicales peruanos son los principales sumideros naturales de carbono de Sudamérica y la base del equilibrio climático que sostiene la vida en los Andes.”
En ese sentido, la carbono neutralidad de Machu Picchu representa una alianza natural entre dos patrimonios complementarios del país: la cultura andina y el capital natural amazónico.
El modelo que respalda esta alianza integra tecnología forestal, monitoreo satelital y participación comunitaria, siguiendo los estándares de certificación internacional más rigurosos. Cada crédito de carbono generado equivale a mucho más que una tonelada de CO₂: representa bosques en pie, biodiversidad conservada, empleos dignos y prosperidad para comunidades que viven del bosque sin destruirlo.
Uno de los grandes desafíos del mercado de carbono es la confianza. No todos los créditos tienen el mismo valor ni la misma trazabilidad. El proyecto Castañeros, que permitió compensar la huella de Machu Picchu, se distingue precisamente por su verificación independiente, transparencia y rigor científico, con certificación bajo estándares globales y auditorías externas. Esa integridad es la que da confianza a los inversionistas y legitimidad a la carbono neutralidad alcanzada.
Una estrategia hacia el futuro
El Perú ha demostrado que puede generar modelos propios de sostenibilidad, donde la inversión privada, la innovación tecnológica y la acción climática convergen. Desde Andean Crown, promovemos ese enfoque: canalizar capital hacia empresas que regeneran ecosistemas, fortalecen comunidades y crean valor económico a partir de la naturaleza.
La experiencia de Machu Picchu y la Amazonía es una prueba de que la rentabilidad y la sostenibilidad ambiental pueden avanzar juntos. Es también una señal de futuro: cuando el capital se alinea con el propósito, el patrimonio cultural y el natural dejan de ser historias separadas para convertirse en una misma estrategia país, asegurando clima, cultura y porvenir del Perú.
