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El origen de Andean Crown

Cuando la sostenibilidad dejo de ser discurso y paso a ser convicción

Antes de que los mercados latinoamericanos descubrieran el lenguaje ESG y antes de que la Amazonía entrara al radar de los inversionistas globales, David Saettone ya había tomado una posición poco común para un ejecutivo del sector financiero: mirar la sostenibilidad como un motor de valor y no como un apéndice reputacional. Ese punto de quiebre ocurrió en 2013, cuando desde la Gerencia General de Pacífico Seguros impulsó una decisión inédita en el país: la compra corporativa de créditos de carbono REDD+ para compensar su huella remanente.


El punto de quiebre

Fue una operación histórica. Pacífico adquirió créditos asociados a 5,000 hectáreas de bosque protegido en la Reserva Nacional Tambopata y el Parque Nacional Bahuaja Sonene. Para el sector privado peruano, acostumbrado a separar sostenibilidad y negocio, esa compra no solo marcó un precedente técnico; inauguró una manera distinta de entender el rol empresarial frente al clima. Para Saettone, fue una revelación concreta: la naturaleza podía integrarse a la estrategia financiera con rigor, trazabilidad y resultados verificables.


Ese aprendizaje tomó forma años más tarde con su participación en Bosques Amazónicos (BAM), la NatureTech pionera en la conservación y regeneración de la Amazonía. Desde dentro vio lo que pocos habían visto a escala: proyectos capaces de proteger más de un millón de hectáreas, generar ingresos para cientos de familias amazónicas y, al mismo tiempo, producir créditos de carbono de alta integridad demandados por mercados internacionales. La evidencia era contundente: sostenibilidad y rentabilidad no solo podían coexistir, podían potenciarse mutuamente.


“La evidencia era contundente: sostenibilidad y rentabilidad no solo podían coexistir, podían potenciarse mutuamente.”

De esa convergencia —experiencia empresarial, visión climática y pragmatismo financiero— nació Andean Crown. Fundada en 2015, la firma se convirtió en la primera boutique peruana de inversiones sostenibles en un momento en que el concepto aún no tenía espacio en la conversación pública. Su propósito fue claro desde el inicio: canalizar capital hacia proyectos con impacto ambiental y social mensurable, sin sacrificar retorno económico. No era una narrativa aspiracional, sino una tesis de inversión construida sobre hechos: la compra temprana de créditos de carbono, el involucramiento en BAM y la convicción de que el capital debía tener propósito.


Coherencia como activo

Hoy, esa línea de tiempo explica por qué Andean Crown ha logrado posicionarse como referente en finanzas sostenibles y por qué su portafolio incluye proyectos forestales, microfinanzas, salud, acuicultura, turismo y vivienda sostenible. La empresa no surgió para subirse a una tendencia; surgió porque su fundador ya había vivido —y probado— que el impacto puede generar valor y que la sostenibilidad, cuando se ejecuta con rigor, puede escalar como cualquier activo financiero.
En un ecosistema donde la confianza es el activo más escaso, el origen de Andean Crown se sostiene en algo inusual: coherencia. La misma coherencia que llevó a Saettone, hace más de una década, a mirar un bosque amazónico no como un paisaje remoto, sino como el punto de partida de un nuevo modelo de inversión para el país y la región.

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